Si José Luis omitía ser un Rodriguez, en el caso de Tomás su segundo apellido es FRANCO, aunque por extrañas razones (¿de desmemez histérica?) no suele utilizarlo con franqueza.
Ya en el tono de voz impostado cuesta trabajo diferenciarlos, y las trayectorias curri-culares arrojan gran similitud: un paso por la licenciatura universitaria mal aprovechada intelectualmente, un doctorado nunca finalizado y un enchufito de Peces Barba le hace profesor asociado en la Univer-sí-dá Carlos III, por la barba.
Sus puestos reales de trabajo, todos orgánicos, trepando en la Pesoe de Parla, donde empieza como socorrista piscinero y termina como alcalde (1999-2008). Incluso es reelegido dos veces con enorme apoyo popular (cercano al 75%), pero deja al marcharse un agujero de 240 millones de Euros (ejemplo de despilfarro español, según Financial Times, via wikipedia).
Luego del hundimiento de Simancas (2007) accede a la secretaría general de Madrid, y tras derrotar en primarias a "la señorita Trini" (Arfonzo dixit), se estrella en su aspiración de presidir la Comunidad con "La Espe", que lo degrada de "Invictus" a "Fostiatus", sufriendo el señor Franco una derrota histórica (26% de votos frente a 52% del PP)
Ideologemas:
Pero lo preocupante es su discurso demagógico en contra de "la tiranía de los mercados", su obsesión por las "superestructuras", su aversión por el inexistente "mercado libre", su odio hacia las "élites financieras", y otras chatarras ideológicas marxistas con que nos obsequia a diario...
—"El capital financiero y especulativo es el enemigo de la democracia"
—¿El comunismo y el socialismo son amiguitos de la democracia?
—"Ha llegado la hora de domar a los mercados".
—Pues saque el látigo, maestro.

¿Estos son los domadores, o a los que hay que domar?
— “Hay que construir un modelo económico alternativo que aísle al enemigo (???) de la salida de la crisis y de las democracias, el capital financiero y especulativo, lo que llaman comúnmente los mercados y a los que, permanentemente, tratan de tranquilizar con medidas que recortan el sistema de bienestar, los derechos de los trabajadores y las pensiones”.
—¡Que levante la mano quien haya entendido algo! ¿Y cómo es esa alternativa?
—"Tiene que haber una parte del sistema financiero que sea banca pública y que los ciudadanos dejen de pagar los boquetes de la banca privada."
—¿Para pagar los boquetes de la banca pública?
(Esta motanca, producida por una despiada multinacional capitalista, la obtuve en los malvados mercados, por 23.500 eurillos, pero me mola, marilola)
Parece querer recordarnos que el "mercado" que a este economista le gusta es el mercado intervenido, controlado por el Estado: productor de deficit, subvencionador de parados, adoctrinador de estudiantes y colocador de miembros del partido, familiares, sindicalistas, y amigos todos en definitiva.
Quizás sea mejor abolir "los mercados" y volver al trueque.