jueves, 9 de junio de 2011

"Menosprecio de corte y alabanza de aldea" (1539)



Buscando un remanso de sabiduría en los antiguos, recalo en este deslumbrante tratado moral de D. Antonio de Guevara (1480-1545), soldado, cronista, humanista, cortesano y obispo, pero sobre todo escribidor de alta escuela.

Frente al despropósito alentado por "Al Dedo" con los pedagogos logsianos, (consistente en imponer la enseñanza obligatoria -estatal, laica, mixta, etc- hasta los dieciseis años, o más), este castellano sensato y sabio propone dejar elegir a cada uno su "estado", siguiendo sus inclinaciones naturales, y dándole orientación una vez encauzada su vocación, ya sea académica o profesional. 

Uno, que en las aulas públicas ha tenido que padecer el tormento de intentar enseñar al burro que no quiere aprender y a todo tipo de malcriados, se regocija con la claridad de nuestro clásico: liberal, incontaminada de ideología posmoderna:

"Plutarco, en los libros De Republica, loa mucho al divino Platón, en la academia del cual primero probaban a los discípulos que le traían las inclinaciones que tenían que no que les enseñasen las ciencias que querían; por manera que si veía ser inclinado a las letras, quedábase en la academia, y si no, tornábase a aprender oficio en la república. Alcibíades el griego, aunque le pusieron desde muy niño al estudio, muy mejor maña se dio después en el pelear que entonces se dio en estudiar.

Al que es inclinado a ceñir espada, muy mal se le asienta la estola. Al que de su natural es encogido, pecado sería llevarle a palacio; a la que desea tener marido, muy pesado se le hará el velo negro; al que es inclinado a picar muelas, en balde le enseñan a amolar navajas; al que de suyo se da al tejer, pecado es mandarle pintar. Lo que decimos de estos pocos oficiales podríamos decir y ejemplificar de todos los otros. Aconsejar a uno que tome alguna manera de vivir, lóolo; mas señalarle el oficio que ha de tomar, repruébolo.

Ligurguio, dador que fue de las leyes de los lacedemones, mandó que sus padres pusiesen a sus hijos a oficios cumplidos catorce años, no en los que ellos quisiesen, sino en aquellos a que los hijos se inclinasen. Después que uno hubiere elegido manera de vivir, puédele su amigo avisar cómo en ella se ha de gobernar; porque ya puede ser que acierte uno en el estado que elige y después yerre en todo lo que en él hace."


Una joya de nuestra literatura, deliciosa lectura, y muy aprovechada enseñanza. Aquí os dejo el enlace: 

"Menosprecio de corte y alabanza de aldea" (1539) 

4 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Espléndido texto y muy propio para aplicarselo a esos chavales acumulados en algunas plazas como Puerta de Sol y que aún no han terminado de saber cual es su vocación, con lo que dificil sería darles ocupación alguna que no errase en destino.

El Fugitivo dijo...

TELLAGORRI:
Gracias por tu comentario, que suscribo de arriba a abajo. Hay mucho desmadejado y descerebrado por ahí. Algunos son victimas de la ed. que les damos, o mejor dicho, que no les damos. Otros, complices de ella, consentidores, o vagos. Con los medios de que disponemos para acceder a la cultura y formarnos, qué poquito partido se le saca. Requiere un esfuerzo intelectual que no está de moda, y para el que muchos ya están desahuciados. Es más cómodo seguir un eslogan aparente y tocar (mal) la flautilla.

José Antonio del Pozo dijo...

Además que si que es de aprovechada enseñanza. Muy buen texto.
Saludos blogueros

El Fugitivo dijo...

Gracias por tu visita. Tu blog está que arde, y coincido en que la batasunización de Ex-paña, está efectivamente en marcha. O tempora, o mores!