martes, 25 de marzo de 2014

SOLO ANTE EL DESTINO

Se diría que era el animal político por antonomasia. 



Siguió el diseño que había dibujado Franco con el Rey, pero improvisó sobre la partitura una democracia de nuevo cuño. No era un gran intelectual, pero tenía instinto, tenacidad y fuertes convicciones morales: nunca renegó de su pasado franquista, ni de su religiosidad. 
Seguramente Suárez no fue el arquitecto, pero fue el aparejador que, a pie de obra, perdiendo horas de sueño, pugnaba con los proveedores, con los albañiles, con los inversores, con los vigilantes armados y con los jubilados que criticaban desde las vallas. Con la ayuda de algunos y la oposición de muchos otros, resolvió el puzle y devolvió la soberanía al pueblo español. 

Transición: cinco años de intensísimas transformaciónes que cambiaron la historia de España; de difíciles negociaciones, de concordar intereses contrapuestos, de apagar fuegos y evitar derramamientos de sangre; para reconciliar a los españoles con su bandera, su himno, su historia y sus leyes. Aunque poco duraría aquello... 


Tuvo grandes errores –como bien señala Pio Moa–, y de aquellos polvos vienen estos lodos. Primero por el protagonismo que cedió al PSOE y a los sindicatos de clase. Pero especialmente por las concesiones autonomistas que en la Constitución se hicieron a los separaristas, y que terminaron vaciando el Estado. Aunque esta responsabilidad también recae sobre sus sucesores, pues la democracia sólo sobrevive a base de continuas reformas.

Afortunadamente la pérdida de memoria le privó de sufrir el devenir de la España del S. XXI. Le libró del 11-M, de la negociación con los terroristas, del "talante" por detrás y por delante, de la amenaza separatista del ínfimo Mas, de la exasperante inmovilidad de Rajoy... 


Consecuencia de todo lo anterior: es el único presidente de la democracia que se ha ganado el cariño popular, porque ni González, ni Aznar (ni Zapatero, por supuesto) gozarán del multitudinario respeto que don Adolfo se ha ganado. Por su carácter: simpatía, carisma, telegenia, valentía, elegancia, audacia ; pero sobre todo por su laboriosidad, entrega y honradez, plasmados en una trayectoria sin una sola mancha de abuso o corrupción. 


"¿Por qué no se agachó usted?" "Porque era el presidente del gobierno."

Por no humillarse ante las metralletas del 23-F y permanecer erguido en su escaño mientras los demás buscaban sus lentillas por los suelos. 

Por ser leal a sus amigos, incluso a los desleales.

Por haber surcado las sucias aguas de la política y, contra todo pronóstico, ser recordado como una buen persona.

 
Adios, Presidente.

12 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Así es, Fugi.
Creo a nivel personal que su mayor error, las autonomías, se debió a que no conocía en absoluto lo retorcidos e insaciables que son todos los nacionalistas.

MAMUMA dijo...

Coincido con Jaier, solamente una manchita:
Las Autonomías.

Javier dijo...

Actuó a pecho descubierto y sin dobleces. Hizo lo que tenía que hacer y punto, los demás hemos tenido más tiempo que él para cambiar lo que consideramos malo y no lo hicimos, aunque todavía estamos a tiempo de hacerlo. Me estoy refiriendo a las autonomías, sindicatos, educación, etc., etc. En fin, a todo aquello que nos hizo derivar a hacia esta situación insostenible. Dios lo acoja en Su seno.

Maribeluca dijo...

Bastante de acuerdo con casi todo lo dicho, estas cosas solamente se pueden calibrar bien en perspectiva, no cuando se está inmerso en los acontecimientos que eran- y son ahora también- tan convulsos.

Ya ocupa su lugar en la Historia y se merece todo el respeto.

El Fugitivo dijo...

TELLAGORRI:
No sabía lo insaciable, retorcido y traicionero del nacionalismo, sí.
Me alegra su visita, D. Javier.

El Fugitivo dijo...

MAMUMA:
¡Menuda manchita, cómo se ha extendido!

El Fugitivo dijo...

JAVIER:
En todo de acuerdo, menos en lo de que aún tenemos tiempo... Un saludo.

El Fugitivo dijo...

MARIBELUCA:
Desde la barrera y a toro pasado, todos somos fenomenales matadores...
Respeto y afecto.
Un abrazo.

Herep dijo...

Creo que su mayor error fue creer en las buenas intenciones de quienes le rodeaban. No es el único, pues ese mal afecta a la gran mayoría de la humanidad... siempre presta a creer en la bondad del prójimo.

De todas maneras, con él se va una idea de España. Ahora, nos queda esto que tenemos.
Peor. Infinitamente peor.

Un saludo.

El Fugitivo dijo...

HEREP:
Sí, hemos degenerado bastante.
El único político que trae aires frescos y me inspira una cierta confianza es Albert Rivera. Espero que no se malée.
FugisaludoS

Agustin dijo...

Aun con sus garrafales errores,me gustaria que saliera alguien como el, en nuestro ingrato pais,un saludo,

El Fugitivo dijo...

AGUSTÍN:
Está difícil porque el señorío ha sido sustituido poe la zafia grosería. Rivera es el único que promete.
Un abrazo.