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| And one milk! |
Primero fue la Constitución con sus "nacionalidades históricas". Después el Estatuto, lugo la reforma del Estatut, el nuevo estatuto, el pacto fiscal, el federalismo asimétrico, el estado libre asociado, la soberanía compartida... y finalmente llegará la cuadratura del círculo elíptico.
O no llegará. Poque este es el otro aspecto sobre el que vamos a incidir, y es cómo el proceso de auto-de-terminación, lejos de ser un referendum puntual, se convierte también y sobre todo en "El cuento de la buena pipa".
Porque, previa a la celebración de una consulta separatista, vendría la aceptación de una pregunta inteligible –no valdría preguntar: ¿Quiere usted pertenecer a los Estados Unidos de América, y al mismo tiempo vender sus productos en la Unión Europea y jugar la liga española, y desfilar con las mulatas en el Carnaval de Río de Janeiro?–.
Luego estaría el establecimiento de un censo adecuado (¿Quien votaría: todos los españoles, o sólo los empadronados circunstancialmente en aquella región?), y cuarenta mil problemas más relativos a la configuración práctica y jurídica de esa entelequia y de sus habitantes... (¿A cuantos "Puyoles" equivaldría un Euro?)
Luego estaría el establecimiento de un censo adecuado (¿Quien votaría: todos los españoles, o sólo los empadronados circunstancialmente en aquella región?), y cuarenta mil problemas más relativos a la configuración práctica y jurídica de esa entelequia y de sus habitantes... (¿A cuantos "Puyoles" equivaldría un Euro?)
Pero, supongamos que se resuelven todas las dudas, y una vez celebrado (o mejor dicho, "cometido") el referendum, el SI obtuviera un voto más:
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| Posibles entidades "autodeterminables" |
¿Tendrían a su vez posibilidad, –por ejemplo el Valle de Arán– de independizarse de esa nueva Cataluña? ¿Cuál es el límite inferior de la unidad autodeterminable? ¿,Podría la ciudad de Barcelona autodeterminarse del resto de ese neo-país catalán y seguir siendo Española? O quizás tendría que decidirse por barrios, dividiéndose Barcelona (como el Berlín ocupado) en cuatro sectores: uno español, otro catalán, uno independiente de todos los demás y un cuarto europeo a ultranza.
Y sobre todo, no les quepa duda alguna de que, si el resultado fuera desfavorable para los desmembradores de España (los Jordi-el-destripador), se propondría una nueva consulta para el año siguiente; y si no el siguiente, o el siguiente, o el siguiente del siguiente... Y así termina, amigos, el cuento de nunca acabar.
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| Esto, claro que no es una pipa |






